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Aves rapaces para el control de roedores

Hogar · 11 de abril de 2022

En el campo, las aves rapaces son depredadores naturales de los roedores. Favorecer su presencia reduce la población de topillos y ratones sin venenos.

Aves rapaces para el control de roedores
Aves rapaces para el control de roedores

En el campo, las aves rapaces son depredadores naturales de los roedores. Favorecer su presencia ayuda a mantener a raya las poblaciones de topillos y ratones sin recurrir a venenos, y aprovecha un equilibrio ecológico que actúa por sí solo cuando las aves encuentran las condiciones adecuadas.

Depredadores naturales del medio rural

Las rapaces se alimentan, entre otras presas, de conejos, topillos, ratas y ratones. En las zonas donde encuentran comida en abundancia, como los pastizales, los matorrales y las montañas, pero también los cultivos, ejercen un efecto regulador sobre las poblaciones de sus presas.

Ese efecto no elimina el problema por completo, pero limita los aumentos bruscos que tanto daño causan a los cultivos y a las tierras de labor. Las pequeñas presas se sienten atraídas por el alimento que ofrecen las plantaciones de grano, y con ellas llegan también los depredadores que se alimentan de ellas.

Rapaces diurnas y nocturnas

Las especies que participan en el control de roedores se reparten entre las de actividad diurna y las nocturnas, de modo que la presión sobre las presas se mantiene a lo largo de buena parte del día.

  • Diurnas: águilas, milanos, ratoneros, gavilanes, aguiluchos y halcones.
  • Nocturnas: búhos, mochuelos y lechuzas.

Todas ellas incluyen en su dieta insectos, pequeños roedores y aves, además de conejos y topillos cuando están disponibles.

Ave rapaz posada en un poste vigilando el campo
Ave rapaz posada en un poste vigilando el campo

Qué presas consumen

El conejo, el ratón de campo y el topillo figuran entre sus principales víctimas, y en época de cría ocupan buena parte de la dieta, porque son las presas más abundantes y accesibles. La afición de algunas especies por la captura de topos es conocida desde hace mucho tiempo, y su destreza para vigilar las toperas les permite atrapar al animal en cuanto mueve la tierra.

GrupoEjemplosPresas habituales
DiurnasÁguilas, milanos, ratonerosConejos, ratones y topillos
NocturnasBúhos, mochuelos, lechuzasRatones, topillos e insectos

Beneficios para la agricultura

Donde han habitado las rapaces han prestado grandes beneficios al campo, colaborando en la eliminación de plagas de insectos y roedores que merman las cosechas. Su papel se apoya en un comportamiento natural que no requiere aplicación alguna.

Por eso, buena parte de las medidas de control respetuosas con el entorno consisten en facilitar la presencia de estas aves en lugar de intervenir directamente sobre los roedores.

Su presencia es, además, un indicador del estado del entorno: donde las rapaces encuentran alimento y refugio, el ecosistema conserva un equilibrio que beneficia también a los cultivos y reduce la dependencia de tratamientos químicos.

Ave rapaz sobrevolando un prado en busca de presas
Ave rapaz sobrevolando un prado en busca de presas

Cómo se integran en el control de plagas

La presencia de rapaces no responde a una intervención puntual, sino al mantenimiento de un entorno favorable. Cuando encuentran posaderos, lugares de nidificación y presas, se instalan en la zona y cazan de forma continua, sin coste ni manipulación por parte de las personas.

Ese trabajo constante es el que marca la diferencia frente a los métodos que actúan solo durante un tiempo limitado. La rapaz no distingue entre una plaga y otra: consume los roedores que encuentra y ayuda a que su número no crezca sin control.

Qué necesita una rapaz para instalarse

Favorecer su presencia pasa por respetar los lugares donde crían, conservar setos y arbolado que les sirven de posadero y evitar actuaciones que destruyan sus nidos. También ayuda no tratar con veneno los roedores, porque acaba afectando a las propias aves.

En las explotaciones agrícolas, dejar franjas sin cultivar y mantener zonas de vegetación natural ofrece refugio a las presas y, con ellas, a las rapaces que se alimentan de ellas.

Amenazas para las rapaces

El veneno de los cebos para roedores, la caza furtiva, los tendidos eléctricos, los parques eólicos, el desarrollo urbanístico y el aumento del tráfico han reducido de forma considerable las poblaciones de rapaces. Algunas especies han llegado a ser declaradas en peligro de extinción.

Los cebos envenenados, además de ilegales, causan buena parte de las muertes no naturales de rapaces, ya que las aves que se alimentan de roedores intoxicados acaban sufriendo el mismo efecto. A esto se suma que las enfermedades que afectan a los conejos, una de sus presas principales, reducen el alimento disponible.

El control con aves rapaces

Junto a la protección de las especies silvestres, el control mediante rapaces se aplica de forma dirigida en entornos concretos, como aeródromos, instalaciones y explotaciones donde la presencia de roedores o de aves plantea un problema. En estos casos se trabaja con aves adiestradas y con la supervisión de personal especializado.

Proteger a las rapaces y favorecer su presencia es, a la vez, una medida de conservación y una herramienta útil para el control de roedores en el medio rural.