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El pulgón en las plantas del jardín

Jardinería · 17 de junio de 2021

El pulgón coloniza brotes y hojas tiernas y se multiplica con rapidez. Detectar sus colonias a tiempo evita que debiliten la planta.

El pulgón en las plantas del jardín
El pulgón en las plantas del jardín

El pulgón es un insecto chupador de pequeño tamaño que coloniza los brotes y las hojas tiernas de las plantas. Se multiplica con gran rapidez y forma colonias densas que debilitan al vegetal, por lo que detectarlas a tiempo es la mejor forma de evitar daños mayores.

Qué es el pulgón

Los pulgones son insectos de cuerpo blando que se alimentan clavando su aparato bucal en los tejidos de la planta y extrayendo la savia. Prefieren las partes en crecimiento, es decir, los brotes, las hojas nuevas y los tallos tiernos, donde el alimento es más accesible y blando.

Su capacidad de reproducción es muy alta, y las colonias pueden pasar de unos pocos individuos a cubrir un brote entero en poco tiempo. Existen muchas especies, y varias pueden atacar el mismo cultivo al mismo tiempo.

Cómo reconocerlo

  • Grupos de insectos pequeños agrupados en brotes y hojas tiernas.
  • Hojas que se rizan, se deforman o amarillean.
  • Melaza brillante y pegajosa sobre hojas y tallos.
  • Presencia de hormigas que suben a las plantas.

Algunas especies aparecen cubiertas de una capa blanquecina o algodonosa, lo que las hace aún más visibles sobre el verde de la planta. Por eso conviene revisar el envés de las hojas, donde se instalan las colonias.

Las colonias se concentran en los puntos de crecimiento y en las hojas jóvenes, que son las primeras en mostrar los síntomas. Comparar el aspecto de los brotes nuevos con el resto de la planta ayuda a detectar el problema en su fase inicial.

Colonia de pulgones en el envés de una hoja
Colonia de pulgones en el envés de una hoja

Daños directos e indirectos

El daño directo procede de la succión de savia: la planta pierde nutrientes, reduce su desarrollo y las hojas atacadas acaban cayendo. A este perjuicio se suman los daños indirectos, más difíciles de ver al principio.

La melaza que segregan los pulgones atrae a las hormigas y sirve de sustrato a hongos que oscurecen las hojas y reducen su capacidad de fotosíntesis. Además, varias especies transmiten virus de una planta a otra.

Tipo de dañoSeñal visibleConsecuencia
DirectoHojas rizadas y amarilleadasMenor desarrollo de la planta
MelazaSuperficie pegajosa y brillanteFavorece la aparición de hongos
HongosCapa oscura sobre las hojasReduce la fotosíntesis
VirusMoteados y deformacionesPropagación a otras plantas

Cómo se propaga

La facilidad con que el pulgón se multiplica y se dispersa explica que aparezca de forma repentina y que se extienda de una planta a otra. Algunas especies se reproducen sin necesidad de macho, y las colonias crecen con gran rapidez cuando encuentran brotes tiernos.

El viento y el traslado de plantas llevan los pulgones a nuevos cultivos. Por eso, revisar las plantas nuevas antes de colocarlas junto a las demás evita introducir la plaga en el jardín.

Hormigas y melaza

Las hormigas protegen a los pulgones porque se alimentan de la melaza que producen, y en algunos casos los trasladan a nuevos brotes. Combatir el pulgón y controlar las hormigas que suben a la planta son, por tanto, dos tareas relacionadas.

Fauna auxiliar sobre una hoja con pulgones en el jardín
Fauna auxiliar sobre una hoja con pulgones en el jardín

Fauna auxiliar

En el jardín, los pulgones tienen depredadores naturales que ayudan a mantenerlos bajo control. Las mariquitas, las larvas de crisopa, los sírfidos y las avispas parasitoides se alimentan de ellos, de modo que favorecer su presencia reduce la necesidad de intervenir.

Evitar los tratamientos de amplio espectro y reservar zonas de vegetación diversa ayuda a conservar esta fauna útil en el entorno del cultivo.

Vigilancia de las plantas

La mejor herramienta frente al pulgón es la observación frecuente. Conviene mirar el envés de las hojas y los brotes nuevos, donde se instalan las colonias, y actuar cuando se detectan los primeros grupos, antes de que las hormigas acudan a protegerlos.

Las trampas cromáticas de color amarillo ayudan a detectar la actividad de los insectos voladores y a seguir su evolución a lo largo de la temporada, incluso cuando las colonias todavía son pequeñas.

Métodos de control

Ante colonias poco desarrolladas, un chorro de agua puede eliminarlas mecánicamente. Cuando el problema persiste, se recurre a jabones y aceites de uso agrícola que actúan sobre los insectos de cuerpo blando sin dañar a la fauna auxiliar en la misma medida.

Cuando la plaga afecta a una planta concreta, tratar solo esa planta reduce el impacto sobre el resto del jardín. En casos más extendidos conviene repetir la aplicación y combinarla con el control de las hormigas que protegen las colonias.

Prevención en el jardín

Unas plantas bien nutridas, pero sin exceso de abono nitrogenado, resisten mejor el ataque y producen brotes menos atractivos para el pulgón. Mantener una vegetación variada favorece la presencia de depredadores naturales que mantienen la plaga a raya.

Retirar los restos vegetales infectados y no acumular material enfermo cerca del cultivo limita los puntos desde los que el pulgón puede volver. La constancia en estas tareas es lo que evita que una colonia puntual se convierta en un problema para todo el jardín.